Tras toda institución, empresa u organización – pequeña o grande - se hallan personas. En última instancia son los usuarios los motores de las largas y complejas cadenas de valor añadido que mueven la economía global de nuestro día. La gente alrededor de todo el mundo comparte unas necesidades y aspiraciones básicas por lo que somos nosotros, como individuos, los verdaderos agentes transformadores de nuestra sociedad global. A menudo es fácil olvidar esto, especialmente cuando nos rodean amenazas relacionadas con la manipulación del mercado, la corrupción, la carencia de responsabilidad medioambiental y la gran división que existe entre ricos y pobres. Sin embargo, en S’GAP pensamos que la continuidad en el desarrollo, en su sentido más amplio, radica en seguir conectando a personas. A través de la historia de la humanidad contamos con ejemplos de este enriquecimiento, comenzando con el trueque, pasando por el comercio desarrollados en épocas de los Fenicios y de Marco Polo, hasta nuestros días de comercio-e, que demuestran como se han generado beneficios culturales, sociales y económicos a través de este contacto entre personas. Es evidente, que la mayoría de los retos y problemas de nuestra época sólo se pueden afrontar desde esta perspectiva intercultural y a partir de las relaciones entre las personas.
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